Articulos

Esten siempre alegres: el Senor esta cerca

Posted by Ministerio de Comunicaciones de la rcc-li on 14 Ee diciembre Ee 2017 a las 14:45

DISCIPUALDO RCC DRVC, III SEMANA DE ADVIENTO


17-23 de Diciembre del 2017




“Estén siempre alegres: el Señor está cerca”


Is 61, 1-2.10-11: “Desbordo de gozo con el Señor”

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor.

Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido con traje de salvación y me ha envuelto con manto de justicia, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas.

Como la tierra echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y la alabanza ante todos los pueblos.


Lc 1, 46-50.53-54: “Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador”

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones.

Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia.

1Tes 5, 16-24: “Que su espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado hasta la venida del Señor”

Hermanos:

Estén siempre alegres. Oren constantemente. Den gracias en toda ocasión, pues esto es lo que Dios quiere de ustedes en Cristo Jesús.

No apaguen el fuego del Espíritu; no desprecien el don de profecía; sino examínenlo todo. Y quédense con lo bueno.

Guárdense de toda clase de maldad. Que el mismo Dios de la paz los santifique totalmente, los conserve íntegros en espíritu, alma y cuerpo, y sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. Él, que los ha llamado, es fiel y cumplirá sus promesas.


Jn 1, 6-8.19-28: “En medio de nosotros hay uno que no conocemos”

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.

Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran:

— «¿Tú quién eres?»

Él confesó sin reservas:

— «Yo no soy el Mesías».

Le preguntaron:

— «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?»

Él dijo:

— «No lo soy».

— «¿Eres tú el Profeta?»

Respondió:

— «No».

Y le dijeron:

— «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?»

Él contestó:

— «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanen el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».

Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:

— «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»

Juan les respondió:

— «Yo bautizo con agua; pero en medio de ustedes hay uno que no conocen, que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de su sandalia».

Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.


NOTA IMPORTANTE


«Estén siempre alegres en el Señor; se los repito, estén alegres. El Señor está cerca» (Flp 4, 4-5).


Con estas palabras el Apóstol San Pablo exhortaba a los cristianos de Filipo a mantener viva la alegría que se alimenta de la conciencia de que el Señor está cerca, de la esperanza de su triunfo definitivo cuando Él venga glorioso al final de los tiempos.


Es la misma invitación que hace a los cristianos de Tesalónica: «Estén siempre alegres» (Segunda lectura). Esta alegría cristiana que se nutre de la esperanza en el fiel cumplimiento de las promesas de Cristo debe ir acompañada de la oración constante, de una ininterrumpida acción de gracias a Dios, de un reverente cuidado por mantener vivo el fuego del Espíritu en los corazones, de un discernimiento continuo que lleva a rechazar el mal y hacer el bien. Manteniendo estas actitudes el cristiano es santificado por Dios, que lo conservar íntegro «hasta [el día de] la venida de nuestro Señor Jesucristo» (1Tes 5, 23).


En vez del Salmo responsorial la liturgia de este Domingo nos invita a asociarnos al Cántico de María, conocido como el “Magníficat”. En este Cántico María expresa ante Isabel todo su gozo y júbilo por la presencia de Dios en medio de su pueblo: Ella misma, elegida por Dios y gracias a su “sí” generoso y valiente, se ha convertido en Arca de la Nueva Alianza, la Virgen Madre Portadora del Emmanuel, Dios-con-nosotros (ver Is 7,14).


María «desborda de gozo con el Señor» (ver Primera Lectura). Ella, la «llena de gracia» (Lc 1,2), se alegra con un gozo inefable, porque «el Señor está contigo» (Lc 1,2), y porque en Ella se cumplen las promesas mesiánicas, las promesas que Dios había hecho a su pueblo de enviar a un Mesías Salvador. A ella se dirige la invitación a una alegría desbordante, porque Dios en Ella ha tomado carne, porque Dios en Ella se ha hecho hombre para salvar «a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,21): «¡Exulta sin freno, hija de Sión, grita de alegría, hija de Jerusalén! He aquí que viene a ti tu rey…» (Zac 9,9)


La alegría por la presencia del Señor es eminentemente difusiva y se torna ansia comunicativa. Isabel es receptora de aquella intensa alegría que María irradia y proclama en el momento del encuentro, y lo es también el niño que ella llevaba en sus entrañas: «en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno» (Lc 1,41).


Aquel niño es Juan, aquél que en los designios de Dios tendrá una singular misión: «a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Señor su Dios, e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto» (Lc 1,15-17, ver vv. 67-76).


Juan vivió en el desierto hasta que llegó «el día de su manifestación a Israel» (Lc 1, 80): entonces «fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y se fue por toda la región del Jordán proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: “Voz del que clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus sendas; todo barranco será rellenado, todo monte y colina será rebajado, lo tortuoso se hará recto y las asperezas serán caminos llanos. Y todos verán la salvación de Dios”» (Lc 3, 1-6).



Juan, el mayor entre todos los profetas (ver Lc 7, 2), estaba llamado a preparar la llegada del Mesías. Por su mensaje y su porte moral llegó a ser un personaje importante e influyente. Algunos llegaron a pensar incluso que él podía ser el Mesías esperado (ver Lc 3, 15). Sin embargo, al ser preguntado, «Él confesó sin reservas: “Yo no soy el Mesías”» (Evangelio). Al continuar el cuestionamiento, negó que fuese “Elías” o “el Profeta”.


La fama y la grandeza no cegaron a Juan. Él sabía bien que detrás de él venía «el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias» (Lc 3, 16). Él sabía muy bien que él no era el Mesías, pero que el Mesías ya estaba entre ellos: «en medio de ustedes hay uno que no conocen, que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de su sandalia». En Él Dios se ha acercado a su pueblo de un modo impensado: el Señor Jesús es Dios mismo que se ha hecho hombre para redimir y reconciliar a la humanidad entera. Juan tan sólo es su Precursor, el que invita a todos a convertirse del mal al bien, a enderezar las sendas y preparar los caminos para su llegada.


LAS LUCES PARA LA VIDA CRISTIANA


En esta tercera semana de Adviento la Iglesia, haciendo eco de la exhortación del apóstol Pablo, quiere despertar en todos sus hijos e hijas sentimientos de profunda alegría: «¡Estén siempre alegres!» (1Tes 5,16; Flp 4,4).


La causa de esta alegría es la conciencia de que «el Señor está cerca» (Flp 4,5). Sí, la razón de la alegría que debe inundar hoy y cada día a los cristianos es la certeza de que el Señor “está cerca”, es decir, que se ha acercado a nosotros de una manera inaudita, que en Jesucristo se ha hecho hombre por amor a nosotros, y que el mismo que murió en la Cruz para reconciliarnos, resucitó al tercer día y subió a los Cielos, volverá con gloria y poder al final de los tiempos. Esa esperanza, la esperanza de que Cristo cumplirá sus promesas y nos hará partícipes de su mismo triunfo sobre el pecado y la muerte, es la que debe nutrir cada día nuestra alegría y gozo, aún en medio de las situaciones más duras o dolorosas por las que podamos atravesar algún día o estemos atravesando actualmente.


Mas para que esta alegría nos inunde, permanezca siempre en nosotros y se irradie a los demás no basta con tomar conciencia de que Dios se ha acercado a nosotros haciéndose uno como nosotros, y que vendrá con gloria al final de los tiempos: es necesario también que cada cual salga a su encuentro para acogerlo en “su casa”, en lo íntimo de su ser, que cada cual se deje iluminar y trasformar por Cristo en el hoy de su existencia.


¡Qué importante es dejarnos “alcanzar” e iluminar por Cristo! Es de esta Luz de la que vino a dar testimonio Juan el Bautista: Jesucristo, el Hijo del Padre, Dios y hombre perfecto, es «la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo» (Jn 1,9). Sólo en Cristo «se aclara verdaderamente el misterio del hombre», sólo Él «manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre su altísima vocación» (Gaudium et spes, 22). Sólo iluminados por Él podemos responder plenamente a la pregunta dirigida entonces al Bautista, dirigida hoy también a cada uno de nosotros: Y tú, ¿quién eres? ¿Qué dices tú de ti mismo, de ti misma?


Sólo quien responde adecuadamente a la pregunta sobre su propia identidad puede comprender también cuál es su misión en el mundo y puede así, con la fuerza del Señor, recorrer el camino que conduce a su plena realización humana y aportar decisivamente al cambio del mundo, a la construcción de una Civilización del Amor.


Conoce su verdadera identidad quien conoce a Cristo. Se realiza verdaderamente como hombre, como mujer, quien aprende de Cristo, quien se asemeja a Él por el amor, quien modela su vida en quien es el Hombre perfecto, modelo y maestro de auténtica y plena humanidad. ¿Quieres ser feliz? ¿Quieres encontrar la alegría plena (ver Jn 15,11) que nada ni nadie pueda arrebatarte jamás (ver Jn 16,22)? Sólo en Él podemos comprender plenamente el misterio insondable que somos cada uno de nosotros, así como el camino que conduce a nuestra realización como seres humanos, como personas, como hombres o mujeres que somos. Si creces día a día en tu amoroso conocimiento del Señor Jesús, si junto con ese conocimiento de la identidad y persona de Jesucristo creces también en tu amor a Él, ten la certeza de que también crecerás en un auténtico conocimiento de ti mismo, de ti misma, y que en ese conocimiento descubrirás la inmensa grandeza de tu vida así como la grandiosa misión que Dios en su amorosa providencia te tiene reservada.


Una vez conocida tu identidad y misión, fortalecido con la gracia de Dios y perseverando siempre en la oración, esfuérzate día a día en ser lo que estás llamado a ser. Entonces, aún cuando ello signifique abrazarte a la cruz, conocerás lo que es la verdadera alegría cristiana y humana, alegría de la que tú debes dar testimonio a tantos en esta Navidad y más allá de esta Navidad, cada día de tu vida. Al irradiar la alegría que nos viene de la presencia del Señor en nosotros, muchos, que andan tan frustrados por no encontrar en el mundo una alegría que sea duradera, se dirán a sí mismos: “¡yo también quiero esa alegría para mí, esa alegría que veo en ti!” La alegría que irradies puede arrastrar a muchos al encuentro con el Señor, fuente y causa de nuestra alegría.


Así como el Bautista tú también estás llamado a preparar el camino al Señor irradiando la alegría que es fruto del encuentro con Cristo, de Él que viene a ti de diversos modos y de ti que te haces sensible a su presencia, que lo acoges, que escuchas lo que te dice y lo pones por obra. Con esa alegría que procede del encuentro cotidiano con el Señor, procura mostrarte siempre alegre en todo lo que hagas (ver 1Tes 5,16; 2Cor 6,10).


LOS PADRES DE LA IGLESIA


Juan era la voz; pero el Señor era la Palabra que existía ya al comienzo de las cosas. Juan era una voz pasajera, Cristo la Palabra eterna desde el principio.


Suprime la palabra, y ¿qué es la voz? Donde falta la idea no hay más que un sonido. La voz sin la palabra entra en el oído, pero no llega al corazón.


Observemos el desarrollo interior de nuestras ideas. Mientras reflexiono sobre lo que voy a decir, la palabra está dentro de mí; pero, si quiero hablar contigo, busco el modo de hacer llegar a tu corazón lo que ya está en el mío.


Al buscar cómo hacerla llegar a ti, cómo introducir en tu corazón esta palabra interior mía, recurro a la voz y con su ayuda te hablo. El sonido de la voz conduce a tu espíritu la inteligencia de una idea mía, y cuando el sonido vocal te ha llevado a la comprensión de la idea, se desvanece y pasa, pero la idea que te trasmitió permanece en ti sin haber dejado de estar en mí.


Y una vez que el sonido ha servido como puente a la palabra desde mi espíritu al tuyo ¿no parece decirte: Es preciso que él crezca y que yo disminuya? Y una vez que ha cumplido su oficio y desaparece ¿no es como si te dijera: Mi alegría ahora rebasa todo límite? Apoderémonos de la palabra, hagámosla entrar en lo más íntimo de nuestro corazón, no dejemos que se esfume.


¿Quieres ver cómo la voz pasa y la divinidad de la Palabra permanece? ¿Dónde está ahora el bautismo de Juan? Él cumplió su oficio y desapareció. Pero el bautismo de Cristo permanece. Todos creemos en Cristo y esperamos de Él la salvación; esto es lo que dijo la voz.


Y como es difícil discernir entre la Palabra y la voz, los hombres creyeron que Juan era Cristo. Tomaron a la voz por la Palabra. Pero Juan se reconoció como la voz para no usurparle los derechos a la Palabra. Dijo: No soy el Mesías, ni Elías, ni el Profeta. Le preguntaron: ¿Qué dices de tu persona? Y él respondió: Yo soy la voz del que clama en el desierto: «Preparad el camino del Señor». La voz del que clama en el desierto, la voz del que rompe el silencio. Preparad el camino del Señor, como si dijera: «Soy la voz cuyo sonido no hace sino introducir la Palabra en el corazón; pero, si no le preparáis el camino, la Palabra no vendrá adonde yo quiero que ella entre.»


¿Qué significa: Preparad el camino, sino: «Rogad insistentemente»? ¿Qué significa: Preparad el camino, sino: «Sed humildes en vuestros pensamientos»? Imitad el ejemplo de humildad del Bautista. Lo toman por Cristo, pero él dice que no es lo que ellos piensan ni se adjudica el honor que erróneamente le atribuyen.


Si hubiera dicho: «Soy Cristo», con cuánta facilidad lo hubieran creído, ya que lo pensaban de él sin haberlo dicho. No lo dijo: reconoció lo que era, hizo ver la diferencia entre Cristo y él, y se humilló.


Vio dónde estaba la salvación, comprendió que él era sólo una antorcha y temió ser apagado por el viento de la soberbia. San Agustín


EL CATECISMO DE LA IGLESIA


El precursor del Mesías


717: «Hubo un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan» (Jn 1, 6). Juan fue «lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre» (Lc 1, 15.41) por obra del mismo Cristo que la Virgen María acababa de concebir del Espíritu Santo. La «visitación» de María a Isabel se convirtió así en «visita de Dios a su pueblo» (Lc 1, 68).


718: Juan es «Elías que debe venir» (Mt 17, 10-13): El fuego del Espíritu lo habita y le hace correr delante [como «precursor»] del Señor que viene. En Juan el Precursor, el Espíritu Santo culmina la obra de «preparar al Señor un pueblo bien dispuesto» (Lc 1, 17).


719: Juan es «más que un profeta» (Lc 7, 26). En él, el Espíritu Santo consuma el «hablar por los profetas». Juan termina el ciclo de los profetas inaugurado por Elías. Anuncia la inminencia de la consolación de Israel, es la «voz» del Consolador que llega (Jn 1, 23). Como lo hará el Espíritu de Verdad, «vino como testigo para dar testimonio de la luz» (Jn 1, 7). Con respecto a Juan, el Espíritu colma así las «indagaciones de los profetas» y el ansia de los ángeles: «Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo... Y yo lo he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios... He ahí el Cordero de Dios» (Jn 1, 33-36).


720: En fin, con Juan Bautista, el Espíritu Santo, inaugura, prefigurándolo, lo que realizará con y en Cristo: volver a dar al hombre la «semejanza» divina. El bautismo de Juan era para el arrepentimiento, el del agua y del Espíritu será un nuevo nacimiento.


La adoración, acto de humildad


2096: La adoración es el primer acto de la virtud de la religión. Adorar a Dios es reconocerle como Dios, como Creador y Salvador, Señor y Dueño de todo lo que existe, como Amor infinito y misericordioso. «Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto» (Lc 4, 8), dice Jesús citando el Deuteronomio (6, 13).


2097: Adorar a Dios es reconocer, con respeto y sumisión absolutos, la «nada de la criatura», que sólo existe por Dios. Adorar a Dios es alabarlo, exaltarle y humillarse a sí mismo, como hace María en el Magníficat, confesando con gratitud que Él ha hecho grandes cosas y que su nombre es santo. La adoración del Dios único libera al hombre del repliegue sobre sí mismo, de la esclavitud del pecado y de la idolatría del mundo.


CONCLUSION REFLEXION FINAL


«Yo soy la voz del que clama en el desierto»


Domingo de la Semana 3 del Tiempo de Adviento. Ciclo B – 17 de diciembre de 2017 Lectura del Santo Evangelio según San Juan 1, 6-8.19-28


«¿Quién eres tú?».Ciertamente la figura de San Juan Bautista es bastante inquietante para las autoridades religiosas judías. «Si no eres el Cristo (es decir el Mesías), ni Elías, ni el profeta, por qué bautizas?» (San Juan 1, 6-8.19-2). Es que Juan viene a cumplir una misión que es la de allanar los caminos del Señor (ver Is 40,3-5). Pero él no es el Cristo y no quiere ser confundido con Él. «El espíritu del Señor me ha enviado para dar la buena nueva…me ha enviado para anunciar…» (Is 61,1-2). Jesús iniciará su predicación haciendo suyo el pasaje de Isaías acerca de aquél que, ungido por el Espíritu de Dios, viene a anunciar la Buena Nueva y la liberación a los cautivos (Isaías 61,1-2a. 10-11). Finalmente, San Pablo, el apóstol enviado por el mismo Jesús, llevará a cabo su misión mediante la predicación y sus cartas. En su primera carta a los Tesalonicenses (Primera Carta a los Tesalonicenses 5,16-24) les exhorta a vivir de acuerdo al mensaje anunciado y a estar preparados para la venida de nuestro Señor Jesucristo que «es fiel a sus promesas» como también leíamos en la Segunda Lectura de la Carta de San Pedro (ver 2Pe 3, 8-9) del Domingo anterior.


«¡Alégrense! el Señor está más cerca…»


El tono general de este tercer Domingo de Adviento está dado por la antífona de entrada: «Estad alegres en el Señor; os lo repito: estad alegres. ¡El Señor está cerca!» (Fil 4,4.5). Esa doble invitación a la alegría se expresa en latín con una sola palabra: «Gaudete». Y esta exhortación es la que ha dado tradicionalmente el nombre a este Domingo, ubicado en el centro del Adviento. Por este motivo hay una mitigación en la nos-talgia por la ausen¬cia del Señor, que se expresa por el color de los ornamentos del sacerdote: no ya morado, que es el propio del Adviento, sino rosado.


Una análoga invitación a la alegría había sido usada también, tiempo antes, por el ángel Gabriel, cuando, enviado por Dios, entró en la presencia de María, la Virgen de Nazaret: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Con este saludo llegaba para ella y para todo el pueblo de Israel la definitiva invitación al júbilo mesiánico (ver Zac 9, 9-10) ya que por ella Dios mismo se disponía finalmente a dar cumplimiento a todas las promesas de salvación hechas a Israel.


Podemos decir que el tema que la Iglesia nos propone para meditar hoy es el de la alegría, pero no el de una alegría cualquiera, sino el de la alegría que se vive por la cercanía del Señor, que, en otras palabras, es la alegría que Santa María experimentó de modo eminente. Por ello, ¿qué mejor que acercarnos a la meditación a través del Corazón amoroso de la Madre Virgen? Su experiencia única y singular es la que hace madurar a los discípulos del Señor en la profunda alegría, en la silenciosa espera; que se vive cuando se experimenta la cercanía del Señor.


«Su nombre era Juan»


Las primeras palabras de hoy están tomadas del prólogo del cuarto Evangelio: «Hubo un hombre enviado por Dios; su nombre era Juan». Este nombre es importante en el Evangelio. Aquí vemos que está destacado. El cuarto Evangelio es llamado el «Evangelio según San Juan» pero, curiosamente, en este Evangelio se reserva el nombre de Juan a un solo personaje: al «Bautista». El apóstol del Señor, que conocemos por los otros Evangelios con el nombre de Juan, se llama siempre a sí mismo «el discípulo amado». El Evangelio concluye con su discreta firma: «Éste es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito» (Jn 21,24).


Ya en otro episodio evangélico ha merecido especial atención el nombre de Juan el Bautista. Al igual que Jesús, este nombre le fue dado por el ángel Gabriel, cuando anunció su nacimiento a su padre Zacarías, mientras éste estaba oficiando en el santuario en la presencia de Dios (ver Lc 1,13). Juan era hijo único de madre estéril y avanzada en años. Como es natural, cuando nació todos querían llamarlo igual que su padre: Zacarías. Su madre, para sorpresa de todos, intervino: «No; se llamará Juan» (Lc 1,60). Y cuando interroga-ron al padre, éste escribió en una tablilla: «Su nombre es Juan». El nombre dado en el nacimiento expresa ordinariamente, según la mentalidad judía, la actividad o la misión del que lo lleva. ¿Qué significa entonces Juan? En hebreo suena «Yohanan». Es un nombre teóforo (contiene la palabra Dios) que significa: «El Señor ha hecho misericordia».


«¿Quién eres…?»


Juan es la alborada que precede a la luz verdadera. Es el primer anuncio. Con su nacimiento comienza a cumplirse la promesa de salvación. Había en él muchos rasgos que anuncian a Cristo mismo y por eso es necesario aclarar: «No era él la luz, sino que debía dar testimonio de la luz». Y cuando vienen los sacerdotes y levitas a preguntarle: «Quién eres tú», el declara lo que no es: «No soy el Cristo, no soy Elías, no soy el profeta». Juan nos deja un ejemplo admirable de modestia, de humildad y de fidelidad a su misión. El define a Cristo así: «En medio de vosotros está uno que no conocéis, que viene detrás de mí, a quién yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia».


Pero por más que quisiera decrecer para que Cristo creciera, fue Jesús mismo quien lo exaltó. El no era la luz verdadera, pero participaba de ella. Él no era la Verdad pero daba testimonio de ella. Así lo declara Jesús: «Vosotros mandasteis enviados donde Juan y él dio testimonio de la verdad… él era la lámpara que arde y alumbra y vosotros quisisteis recrearos una hora con su luz» (Jn 5,33. 35). Hay motivos para asemejarlo a Jesús, que dijo sobre sí mismo ante Poncio Pilato: «Para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad» (Jn 18,37).


Las preguntas de los enviados nos revelan la situación de expectativa que se vivía entonces en Israel. Es que se estaba cumpliendo el tiempo, en realidad, ya había llegado el tiempo de gracia y de salvación: «En medio de vosotros está uno que no conocéis». Se esperaba el Cristo, el Ungido, hijo de David que vendría a reinar y liberar al pueblo. Se esperaba a Elías que, habiendo sido arrebatado al cielo en un carro de fuego, debía volver a la tierra. Se esperaba un «profeta», según la antigua promesa de Dios transmitida por Moisés: «Yo les suscitaré, de en medio de sus hermanos, un profeta semejante a tí, pondré mis palabras en su boca, y él les dirá todo lo que yo le mande» (Dt 18,18).


Respecto de estos tres personajes Juan declaró: «No soy yo». Pero fue exaltado también en esto. No soy Elías. Pero en su anunciación el ángel Gabriel había dicho a su padre Zacarías: «Irá delante del Señor con el espíritu y el poder de Elías» (Lc 1,17). Y Jesús va más allá aun: «El es Elías, el que iba a venir» (Mt 11,14). No soy el profeta. Pero, cuando Jesús habla a la gente, que había ido al desierto para ver a Juan el Bautista, les pregunta: «¿Qué salisteis a ver al desierto: un profeta?». Y él mismo se responde: «Sí, os digo, y más que un profeta… entre los nacidos de mujer no ha surgido uno mayor que Juan el Bautista» (Mt 11,9).


«Yo no soy el Cristo»


«Yo no soy el Cristo». Esta es la única afirmación que Juan se adelanta a hacer sin que le pregunten. Y en esta fue tajante. Él mismo después insiste ante sus discípulos: «Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de Él. El que tiene a la esposa es el esposo; pero el amigo del esposo, el que asiste y le oye, se alegra mucho con la voz del esposo. Esta es pues mi alegría, que ha alcanzado su plenitud. Es preciso que Él crezca y que yo disminuya” (Jn 3,28-30). Aquí está completo el testimonio de Juan. Para este testimonio vino. Y si Jesús lo exaltó llamándolo Elías y profeta, no pudo llamarlo Cristo. A este nombre responde sólo Jesús y lo hace solemnemente, cuando en el curso de su juicio ante el Sanedrín, el Sumo Sacerdote le pregunta: «¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?». Entonces Jesús responde: «Sí, yo soy» (Mc 14,61-62).


«Estad siempre alegres. Orad sin cesar»


El apóstol Pablo sabe muy bien que los tesalonicenses, con sus solas fuerzas, no podrán poner en práctica cuanto ha venido aconsejando, pues la santificación si bien requiere nuestra colaboración, es obra principalmente de Dios. Por eso pide para ellos que Dios «los santifique plenamente». De modo que todo su ser (cuerpo, alma y espíritu) se mantengan irreprochables y así aparezcan luego, cuando llegue el momento solemne de la parusía o segunda venida de Jesucristo.


No deben jamás desconfiar de Dios, pues es Él quien los ha llamado a la fe y, consiguientemente, dará todo lo necesario para llevar a cabo su obra. «(Estoy) firmemente convencido de que, quien inició en vosotros la buena obra, la irá consumando hasta el Día de Cristo Jesús» (Flp 1,6. Ver también Rom 4, 20-21; 1Cor 1,9).


Una palabra del Santo Padre:


«Desde ya hace dos semanas el Tiempo de Adviento nos invita a la vigilancia espiritual para preparar el camino al Señor que viene. En este tercer domingo la liturgia nos propone otra actitud interior con la cual vivir esta espera del Señor, es decir, la alegría. La alegría de Jesús, como dice ese cartel: «Con Jesús la alegría está en casa». Esto es, nos propone la alegría de Jesús.


El corazón del hombre desea la alegría. Todos deseamos la alegría, cada familia, cada pueblo aspira a la felicidad. ¿Pero cuál es la alegría que el cristiano está llamado a vivir y testimoniar? Es la que viene de la cercanía de Dios, de su presencia en nuestra vida. Desde que Jesús entró en la historia, con su nacimiento en Belén, la humanidad recibió un brote del reino de Dios, como un terreno que recibe la semilla, promesa de la cosecha futura. ¡Ya no es necesario buscar en otro sitio! Jesús vino a traer la alegría a todos y para siempre. No se trata de una alegría que sólo se puede esperar o postergar para el momento que llegue el paraíso: aquí en la tierra estamos tristes pero en el paraíso estaremos alegres. ¡No! No es esta, sino una alegría que ya es real y posible de experimentar ahora, porque Jesús mismo es nuestra alegría, y con Jesús la alegría está en casa, como dice ese cartel vuestro: con Jesús la alegría está en casa. Todos, digámoslo: «Con Jesús la alegría está en casa». Otra vez: «Con Jesús la alegría está en casa». Y sin Jesús, ¿hay alegría? ¡No! ¡Geniales! Él está vivo, es el Resucitado, y actúa en nosotros y entre nosotros, especialmente con la Palabra y los Sacramentos.


Todos nosotros bautizados, hijos de la Iglesia, estamos llamados a acoger siempre de nuevo la presencia de Dios en medio de nosotros y ayudar a los demás a descubrirla, o a redescubrirla si la olvidaron. Se trata de una misión hermosa, semejante a la de Juan el Bautista: orientar a la gente a Cristo —¡no a nosotros mismos!— porque Él es la meta a quien tiende el corazón del hombre cuando busca la alegría y la felicidad.


También san Pablo, en la liturgia de hoy, indica las condiciones para ser «misioneros de la alegría»: rezar con perseverancia, dar siempre gracias a Dios, cooperando con su Espíritu, buscar el bien y evitar el mal (cf. 1 Ts 5, 17-22). Si este será nuestro estilo de vida, entonces la Buena Noticia podrá entrar en muchas casas y ayudar a las personas y a las familias a redescubrir que en Jesús está la salvación. En Él es posible encontrar la paz interior y la fuerza para afrontar cada día las diversas situaciones de la vida, incluso las más pesadas y difíciles. Nunca se escuchó hablar de un santo triste o de una santa con rostro fúnebre. Nunca se oyó decir esto. Sería un contrasentido. El cristiano es una persona que tiene el corazón lleno de paz porque sabe centrar su alegría en el Señor incluso cuando atraviesa momentos difíciles de la vida. Tener fe no significa no tener momentos difíciles sino tener la fuerza de afrontarlos sabiendo que no estamos solos. Y esta es la paz que Dios dona a sus hijos».


Papa Francisco. Ángelus en el tercer Domingo de Adviento. 14 de diciembre de 2014.


Vivamos nuestro Domingo a lo largo de la semana


1. Pidamos a Juan Bautista su intercesión para que crezca en nosotros un verdadero amor por la verdad y la justicia.

2. ¿De qué manera concreta puedo vivir la auténtica alegría cristiana en mi familia?

3. Leamos en el Catecismo de la Iglesia Católica los numerales: 522- 524. 721-722


GLORIA A DIOS!!!

Categorías: Ninguna

Añade un comentario

¡Vaya!

Oops, you forgot something.

¡Vaya!

Las palabras que has introducido no coinciden con el texto. Inténtalo de nuevo.

Already a member? Iniciar sesión

271 comentarios

Responder DomeNorge
9:13 Eel 17 Ee septiembre Ee 2022 
70 mm lower 2. doxycycline
Responder DomeNorge
17:59 Eel 16 Ee septiembre Ee 2022 
a Auditory brain stem response ABR thresholds mean SD at each frequency tested in the AAV1- S2- GDNF- injected rat cochlea in the presence of doxycycline Dox. doxycycline cost Your medical history or recent injuries often help to diagnose the problem too.
Responder Viarcorie
8:39 Eel 16 Ee septiembre Ee 2022 
Objectives Chlamydia trachomatis is one of the major pathogens causing acute epididymitis. doxycycline lyme substitute Although 18 major classes of antibacterials are used in veterinary medicine, only a limited number are known to be safe and effective for horses.
Responder Bourile
3:16 Eel 13 Ee septiembre Ee 2022 
Very calculated, we know. tamoxifen gynecomastia before and after Depending on the reasons for infertility, artificial insemination can be coordinated with your normal cycle or with fertility medications.
Responder Icodibe
17:59 Eel 12 Ee septiembre Ee 2022 
nolvadex and clomid pct dosage
Responder appeddy
15:35 Eel 10 Ee septiembre Ee 2022 
2012; 109 12491 12496. clomiphene citrate for men
Responder appeddy
0:43 Eel 10 Ee septiembre Ee 2022 
Copy this code and use at checkout. clomid for men for sale
Responder Oxituanna
16:01 Eel 9 Ee septiembre Ee 2022 
The 2nd cycle we used gonal-F and I made way too many follicles--I think there were 8 mature and a bunch of smaller ones so we didn t go through with the IUI I don t want a tv show. over the counter clomid I am totally going through the same thing right now.
Responder Empidor
17:51 Eel 7 Ee septiembre Ee 2022 
With Cialis daily, there may be a 3-5 day period at the beginning of treatment where the medication needs to build up in your system and may not start working yet, but after that time period, you should be able to have sex when you want as long as you continue taking the tablet every day cialis otc
Responder Empidor
3:04 Eel 7 Ee septiembre Ee 2022 
Easy to Use You can order medicine online or through the phone legit cialis online They currently offer tadalafil at the price of 18
Responder Occarie
15:51 Eel 5 Ee septiembre Ee 2022 
doctor after an appointment to ensure that the treatment is appropriate, as some conditions and medications interact with Tadalafil buy cialis online without a prescription
Responder Occarie
0:44 Eel 5 Ee septiembre Ee 2022 
In addition, it s strongly recommended that you let your doctor or nurse practitioner order laboratory tests to assist in trying to understand the cause of your ED cialis cost The brain and immune system translate this into hormonal and other chemical cues of emotion
Responder hertSeerm
16:04 Eel 4 Ee septiembre Ee 2022 
The dissolved drug in LSTs can be directly absorbed, with a short time for the dissolution step which is considered the rate-limiting step for drug absorption in BCS Class II compounds cialis online ordering
Responder ETheshome
17:17 Eel 3 Ee septiembre Ee 2022 
priligy 30mg 4 with combination therapy
Responder ETheshome
2:34 Eel 3 Ee septiembre Ee 2022 
She is does cialis cure erectile dysfunction Shop Vitamins And Supplements intelligent and is the descendant of the Grand Master priligy ebay All imported medications must be properly declared to U
Responder coiweet
17:35 Eel 2 Ee septiembre Ee 2022 
Cialis will start working within a one-half hour for most men, and the effects can last up to 36 hours priligy amazon In these situations, the presence of ED can be an early signal of heart disease or other medical conditions
Responder Mackfaisa
12:12 Eel 1 Ee septiembre Ee 2022 
buy cialis online without a prescription She had asked that Knoche be put on probation or sentenced to a term of home confinement
Responder Mackfaisa
22:26 Eel 31 Ee agosto Ee 2022 
-Lacrimation disorders Dry eye, lacrimal disorder and lacrimation increased buy cialis daily online Stendra and Viagra are both medications for treating erectile dysfunction
Responder GerryHaxy
14:14 Eel 31 Ee agosto Ee 2022 
Governing the world is easy to do, let alone governing the districts and Sichuan You have a very high evaluation of Zhao Pu Seeing Song Yanwo cheap ed meds online cheap ed meds online s praise of Zhao Pu, Liu Chengyou smiled and felt that this was also in the To please yourself, after all, Zhao Pu is the one who was released from his side 36 hour cialis online The other party s arrogant posture was really annoying
Responder unrerroup
23:23 Eel 21 Ee agosto Ee 2022 
stromectol buy europe Viagra Online Rezeptfrei Kaufen

Oops! This site has expired.

If you are the site owner, please renew your premium subscription or contact support.